Colaboraciones 2008 - Página 5

Índice de Artículos
Colaboraciones 2008
I.QUE SE VAYAN
II. CORRE, CONEJO
III. LA ESTRELLA ERA...
IV. YA LO DECIA...
V. ¿DONDE ESTUVISTE...
VI. VOCABULARIO...
VII. INCREMENTO...
VIII. OBJETIVO...
IX. DEL BOSQUE
X. UN TIPO...
XI. FORTUNA
XII. UN MINUTO...
XIII. CALABAZAS
XIV. HE VENIDO...
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IV.- YA LO DECÍA FELIPEM

Quienes lleven poco tiempo en este negocio seguramente no sepan quién es Felipem, el personaje central de la escena que viene a continuación. Pues bien, se trata de un incondicional de la Tapia en sus primeras temporadas, además de  un famoso atleta popular que durante muchos años ha sabido dar lo mejor de sí mismo en este deporte. Apasionado hasta la médula, sus encendidas polémicas se han hecho tan legendarias como su rotundo compromiso con el atletismo.

Vaya por delante mi admiración por su trayectoria, por su radical sinceridad y por su indiscutible casta de luchador indomable. Si lee este rollo, espero que lo interprete adecuadamente, es decir, como un modesto homenaje.

NO SE OS PUEDE DEJAR SOLOS…

(Fantasía retrospectiva en un solo acto)

(La acción tiene lugar al comienzo del verano de 2008 en la Casa de Campo madrileña, alrededor de una mesa iluminada por un farol de luz azulona. Un grupo de corredores charlan amigablemente mientras van dando buena cuenta de la merendola que se han ganado subiendo cuestas a destajo en el citado parque a última hora de la tarde. A un lado de la escena, un vigilante jurado del Parque de Atracciones observa con cierta curiosidad a los reunidos. Corre con alegría la cerveza, lo que sin duda explica el tono apasionado de las conversaciones. En primer término, brilla con luz propia el Gran Felipem (GF), una figura mítica entre la concurrencia. Mientras sube el telón, lo vemos en animada charla con el Típico Corredor (TC). Muy cerca de ellos, Yudus y Carlitos-guay, curtidos en mil carreras, y de vuelta ya de muchas aventuras, siguen con desigual interés la conversación de los otros dos).

TC. Hoy sí que ha sido una sesión para guardar en la memoria. Se ve que, con el paso de las semanas, la gente va cogiendo forma. Vamos, los cambios de dos minutos han sido de lo mejorcito de la Tapia de este año; y el dos mil, no veas. Y eso que ha hecho un calor agobiante…

GF.-Vale, tío, tú sabrás lo que dices. Para empezar, tienes ya la gente que, de entrada, no ha venido. A ver por qué un tío como Porfirio se raja precisamente hoy: va y dice que se ha medio roto un brazo con la bici. Dice él, que yo no lo he visto. Lo mismo es que no le gusta el calor, o las cuestas, y se inventa el rollo de la bici para no venir y, encima, hacerse la víctima. ¡Vamos, anda, chaval! O el Malagueta, que se disculpa diciendo que no viene porque está de vacaciones. ¡Porque está de vacaciones, el tío! ¡Jo-der! Pues por eso mismo tienes que venir, ¡so lila!

TC. Pero no me negarás que los que han venido se han batido el cobre…

GF.- El culo es lo que se han batido, porque otra cosa… Por lo que yo he visto, el noventa por ciento de los que han hecho hoy los cambios (o que dicen que los han hecho) están mintiendo, descarao; o mejor dicho, mienten y se engañan. Más que cambios han hecho el paseíllo, en plan José Tomás. Y del dos mil final, pues qué quieres que te diga, la mayoría ni lo ha olido. Bueno, por oler-oler, a lo que olía era a cadaverina ya en el primer kilómetro; el tufo a muerto apestaba en doscientos metros a la redonda. Y de remate, el final en cuesta. Me quedé por allí para verles subir. Y era grotesco, por decirlo fino. Más vale que no se entere Lloz, porque le da el telele. ¡Vaya pantomima!

TC.- Hombre, no sé, que el noventa por ciento hayan corrido hoy con el culo  me parece algo exagerado, la verdad…

GF.- ¿Qué yo exagero? Vamos, no me jodas ¿Me vas a decir que se han dejado los pulmones en el dos mil final? Venga, hombre. ¿Quién, el ‘Pavo’ ese, o como se llame el cursi ese de las poesías?

TC.- ¿Jabo?

GF.- O como se llame el capullo ese. Un tío que cuando no se queja de esto se inventa lo otro: la rodillita, el gemelito… ¡Una mierda! Si vienes a correr, pues corres. Si te duele, te jodes, te callas  y a correr. Y si no, pues te quedas en casita, y no vienes aquí a contar el rollito de las estrellas y el paisajito y chorradas. Y como ese, la mayoría, que han descafeinado la Tapia y la han convertido en una excursión de ursulinas. Aquí, quitando el bus (que no engaña a nadie y cumple con lo suyo) y otros tres o cuatro que tienen lo que hay que tener, los demás son una mierda, te lo digo yo.

TC. No digo que no haya alguno que le eche cuento, pero tantos…

GF.- ¿Que no? Y me estoy quedando corto. Espera a que saque las fotos el Garabitas y verás el careto que tienen de haber ido toda la tarde de paseo. A ver si tienes entonces los huevos de negármelo…

TC.- Si yo no digo que la gente vaya siempre a muerte, pero tú mismo escribiste la semana pasada en el foro…

GF.- ¿¡Que yo he escrito qué!? Vamos, no me jodas. Léetelo bien, porque o no lo has leído o no lo entiendes o no te da la gana entenderlo. Lo que yo he dicho es que hay mucha gente que se tira el rollo, y bla-bla-bla, y luego no corre una  mierda.

TC.- Bueno, es que a lo mejor no todos tenemos las mismas condiciones ni la misma naturaleza…

GF.- Si yo no digo eso, tío, no me cambies el rollo, que se puede ir a tres minutos o a cinco, y oye, yo no entro en eso, que se puede ir a cinco y echarle huevos. Pero lo que no admito es que un tío vaya tocándose las pelotas en plan mariquita y luego te venga hablando de que en la carrera tal se vació y no sé qué. Se vació la polla, en todo caso, o el cerebro, que lo tenía ya vacío cuando nació, no te jode…Y eso lo he visto yo aquí esta tarde, en ese dos mil, con estos ojitos que se ha de comer la tierra.

TC.- Pues no sé, a lo mejor es que el nivel de exigencia de cada uno…

GF.- ¡Si es a lo que voy! Para que veas la diferencia: me acuerdo yo de una de mis primeras carreras en el verano del 73 en Cacabelos, ahí por la parte de Ponferrada... Éramos cuatro corredores, a saber: la cabra de un paisano, mi prima Rosi, el hijo del alguacil del pueblo y yo; y joder, había nivel, o por lo menos había gente que se dejaba los huevos corriendo. Y sin ostias del trofeíto ni la camisetita ni los regalitos, que es una puta mierda la mitad de las veces…

TC.- En eso tienes razón…

GF.- ¡En eso y en todo! Lo que te decía, una carrera que se hizo por un barranco lleno de piedras, de noche y por el morro, por el puto morro. La cabra se había escapado del rebaño, y había que ordeñarla, tío, había que ordeñarla pero ya. Allí que íbamos la maldita la cabra, mi prima, el Toñín y yo a toda ostia dejándonos los cuernos, sin público ni medallas ni mariconadas, por el puro interés de perseguir al bicho. Eso era correr, y no los desfiles de modelos que se ven ahora.

TC.- Viéndolo así…

GF.- Es que no hay otra forma de verlo. Yo qué sé, si es que me sobran ejemplos. En Sevilla, sin ir más lejos, con la mascarada esa de maratón, que no les interesa un pijo. ¿Qué cojones hace esa ciudad organizando un maratón si lo único que les levanta de la siesta es el Curro Romero, o el Cayetano ese de las pelotas, y la Macarena…? ¡Pues a tomar por culo el maratón de ahí! ¿A qué pollas va la gente, entonces? Pues te lo digo yo: a la pijada de la marquita, porque en Sevilla se puede bajar dos minutos, no te jode... Mira, tío, te dejas de ostias y te pones a entrenar de verdad. Y cuando lleves cuatro meses doblando a diario, con 140km a la semana, y descansando medio día cada quincena…Vamos, cuando de verdad te pongas a preparar un maratón, en vez de estar mirándote en el espejito con el modelito y la marquita de camiseta y el musculito de no sé qué, pues entonces nos ponemos a hablar. Pero irse a Sevilla para bajar de 3h46 a 3h44, sin entrenar, lo que se dice entrenar, pues no me vale, es una puta mierda, y punto.

TC.- Ya, pero eso a lo mejor la gente no lo sabe…

GF.- ¡Pues me suda la pooooya, tío! Que se dediquen a ver la tele o a jugar al póker, pero que no me hablen de maratón, porque el maratón no es eso. Maratón es lo que hicimos mi hermano y yo aquí en Madrid al poco de cumplir 18 años, en el 82. Una hora antes de la carrera, nos cepillamos un kilo de galletas con medio litro de leche, te lo juro, para coger fuerzas. No te cuento lo que pasó en el km18... Vale, no teníamos ni puta idea de alimentación, tío, pero teníamos muy claro que había que salir a morirse en la carrera, y acabamos muriéndonos, aunque fuera de retortijones y de cagalera. Pero a lo que voy, ese mapoma era un desafío para nosotros, y cumplimos con la ley del maratón. Cometí un montón de errores, vale, pero fui tan cabal maratoniano como seis años más tarde, en el 88, cuando acabé en 2h36. Y lo que te digo, hoy te vienen cuatro juláis, que no corren ni las cortinas de su casa, y te dan un curso acelerado de alimentación macrobiótica para el corredor y su puta madre, no sé qué, y luego las muy mariconas se van de la carrera en el km7 porque les ha salido una ampollita en el dedito. ¡A mamarla, tío!

TC.- Hombre, eso…

GF.- ¡Eso y todo! Que lo que hay es mucho figurita y mucho payaso en esto.

TC.- Ya…

GF.- Y encima, que se lo creen.

TC.- Claro

GF.- Lo que yo te diga…

TC.- Sí.

GF.- ¿O no?

TC.- Eh…

GF.- ¿Que qué dices, panoli?

TC.- Eh...

(…)

(…)

TC.- Yo…

GF.- Sí, hombre, sí; tú, pasmao…

TC.- Yo…

GF.- ¡Joder, qué fauna! Anda, Yudus, saca otra cerveza; y pásale el botijo a éste, a ver si se le aclara el coco…

(Poco a poco, la escena se ha ido vaciando. Sólo quedan los irreductibles, que seguramente no tendrán que madrugar al día siguiente. Con el cansancio de la carrera reflejado en el rostro, Yudus se levanta lentamente y se acerca hasta el extremo de la escena donde Felipem sigue dando rienda suelta a su visceral discurso).

YUDUS.- Venga, Felipe, tío, deja ya de darle la vara al vigilante, que además no te está escuchando. Despierta a Carlitros y vámonos a casa, que son las dos de la mañana, y a mí esta noche la parienta me mata…

(Felipem le sacude ligeramente el hombro a Carlitros, lo despierta y coge el farol que cuelga de un roble centenario. Los tres amigos se despiden del vigilante con un gesto cordial y, paso a paso, se dirigen hacia el coche mientras, muy lentamente…)


CAE EL TELÓN

 




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