Colaboraciones 2008 - Página 7

Índice de Artículos
Colaboraciones 2008
I.QUE SE VAYAN
II. CORRE, CONEJO
III. LA ESTRELLA ERA...
IV. YA LO DECIA...
V. ¿DONDE ESTUVISTE...
VI. VOCABULARIO...
VII. INCREMENTO...
VIII. OBJETIVO...
IX. DEL BOSQUE
X. UN TIPO...
XI. FORTUNA
XII. UN MINUTO...
XIII. CALABAZAS
XIV. HE VENIDO...
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VI. VOCABULARIO VERANIEGO

Espiga.- Del lat. spica.

Inflorescencia cuyas flores son hermafroditas y están sentadas a lo largo de un eje; como en el llantén.

Uno asocia la espiga al trabajo, y más aún al esfuerzo que finalmente se resuelve en pobreza y anonimato. Digamos que uno viene de tierras duras y de tiempos en los que sobrevivir con un mínimo de dignidad era una meta de superhéroes, porque lo normal era la penuria y el temor permanente a que el invierno se alargara y las reservas se consumieran antes de que la nieve se hubiera derretido del todo. Por eso la siega del centeno y la cebada, a pesar de ser tarea penosa (polvo, sudor y hoces como dentaduras de ancestral ferocidad) se convertía en un orgulloso desafío contra la amenaza del invierno y sus rigores.

Vale, esta tarde se me llenaron las zapatillas de espigas. En cierto modo, recuperé la memoria del muchacho de ocho años que llevaba la comida a los segadores en una cesta de mimbre. La mayor preocupación era que no se derramara del perol el guiso de patatas con arroz y bacalao, que tanto les gustaba. Había que llevar aquella cesta a cinco o seis kilómetros del pueblo, pero merecía la pena, porque a cambio uno podía ver a aquellos artistas, maestros absolutos en el arte de segar: todo pulso, economía de esfuerzo y resistencia al cansancio.

Por eso digo que los cambios de hoy, a pesar de la dureza, me rejuvenecieron; mejor dicho, me devolvieron por un rato a mi patria; quiero decir, al paraíso de la infancia.

Trillo.- Del lat. tribulum.

1. Instrumento para trillar, que comúnmente consiste en un tablón con pedazos de pedernal o cuchillas de acero encajadas en una de sus caras.

2. Can. y Amér. Senda formada comúnmente por el tránsito.

Uno no es canario ni americano, si bien la segunda acepción vendría de perlas para cerrar la crónica; por lo de ‘senda’, digo. Pero como estoy nostálgico, prefiero la primera. Y lo digo porque subirse en el trillo (tirado por un burro, o por dos, o por un burro y un mulo, depende) y pasarse horas y horas dando vueltas a la parva para desgranar las ‘espigas’ venía a ser la mayor aventura imaginable. No hay ni puede haber desplazamiento en ‘ave’ o en avión comparable a aquellos viajes infinitos que iban de la nada a la nada pasando por todas las galaxias en un círculo de apenas ocho metros de diámetro.

Por eso la bajada hasta la glorieta del Trillo me ha devuelto el tono y el ánimo. Andaba uno un poco desganado esta tarde, pero entre pitos y flautas ese regreso al ‘viaje infinito’ (‘estímulo eficaz’) me ha ido dando un poco de aire para el tramo final.

Orgullo.- Del cat. orgull.

1.     m. Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.

Que sea voz catalana quizá no importe mucho. Lo importante es que el ‘orgullo’ nazca ‘de causas nobles y virtuosas’. Se habló en el post de la fiesta del próximo fin de semana, y se dijeron cosas de diverso signo acerca del colectivo gay. Hasta donde se me alcanza, razones hay para mostrar ese ‘exceso de estimación propia’ de que habla el diccionario: en mis tiempos, cuando a mí me traían loco las chicas en minifalda, allá por el año 69, a los maricas de Mallorca (que ya recibía toneladas de turistas) las autoridades les afeitaban la ceja izquierda para que todo el mundo supiera de qué pie cojeaban. Decía Javi esta tarde: ‘yo los respeto, pero no los comprendo’. Creo que va siendo el momento de conceder a nuestro ilustre amigo el título de Filósofo oficial de la Tapia. Porque ‘respetar lo que se comprende’ no tiene mayor mérito.

Sandía.- Del ár. sindiyya, propia o perteneciente al Sind de Pakistán.

1.     f. Planta herbácea anual, de la familia de las cucurbitáceas, con tallo velloso, flexible, rastrero, de tres a cuatro metros de largo, hojas partidas en segmentos redondeados y de color verde oscuro; flores amarillas, fruto casi esférico, tan grande, que a veces pesa 20 kilogramos, de corteza verde uniforme o jaspeada y pulpa encarnada, granujienta, aguanosa y dulce, entre la que se encuentran, formando líneas concéntricas, muchas pepitas negras y aplastadas. Es planta muy cultivada en España.

Aparte del origen árabe (todo lo que me gusta es caro, está prohibido o engorda, que decía el otro) me interesa esto de la ‘pulpa granujienta’, más que nada porque se habló mucho esta noche en el post acerca de las propiedades ‘granujientas’ de la sandía. Nuestro bienamado líder (Lloz) tuvo a bien ofrecerme una buena raja (‘pedazo que se corta a lo largo o a lo ancho de un fruto o de algunos otros comestibles, como melón, sandía o queso’), seguramente porque me ve algo mustio y desmejorado, como falto de… ‘vitalidad’. Pues bien, he de decir que, hasta este momento (son las 00:58) ‘ná de ná’. No sé si a Pianista le habrá ido mejor. Quedo a la espera.

 

 



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