Colaboraciones 2008 - Página 9

Índice de Artículos
Colaboraciones 2008
I.QUE SE VAYAN
II. CORRE, CONEJO
III. LA ESTRELLA ERA...
IV. YA LO DECIA...
V. ¿DONDE ESTUVISTE...
VI. VOCABULARIO...
VII. INCREMENTO...
VIII. OBJETIVO...
IX. DEL BOSQUE
X. UN TIPO...
XI. FORTUNA
XII. UN MINUTO...
XIII. CALABAZAS
XIV. HE VENIDO...
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VIII.- Objetivo ‘Garabitas’


Corren los primeros días de noviembre de 1936. Las tropas de ‘èlite’ del general Lloz, avanzando desde Sevilla a razón de 15k diarios (con los descansos necesarios para refrescar a sus batallones y fusilar con su mirada de águila a montones de fondistas andaluces y extremeños, por la cosa de no dejar lastre en la retaguardia), se han plantado a las puertas de Madrid, una ciudad que no acaba de creerse los avisos del peligro inminente.

Tanto es así, que los madrileños siguen llenando bares y cines, en lugar de reforzar los entrenamientos para llegar en plena forma a la jornada épica que se avecina. La evidencia del peligro la corrobora la (vergonzosa) huida del gabinete técnico del equipo madrileño, que prefiere las playas de Valencia a los rigores del noviembre mesetario.

Así pues, desordenadas columnas de milicianos preparan la defensa deportiva de la capital, a cuyos arrabales están llegando los primeros batallones de mediofondistas ‘regulares’, duramente entrenados en las montañas del Rif por el coronel Palacios y el comandante Matraco.

En el interior, sólo la pericia del coronel Rojo (digo… ‘Delgado’) es capaz de poner  coto al caos general. Auxiliado por la comandante Killer y los capitanes Txamo y Txunda, en sólo dos días (con sus noches) ha logrado diseñar un plan de defensa del que no espera gran cosa, pero de cuyo éxito depende la marcha del campeonato. Sin embargo, carece de la información necesaria para resolver las decisiones finales; en concreto, ignora el punto por el que habrá de realizarse el ataque definitivo.

Todo hace pensar que la penetración se hará desde Carabanchel, si bien el temor a una resistencia numantina casa por casa supone un contratiempo que tiene que haber considerado el general Lloz. En la noche del cinco de noviembre, el coronel Delgado da vueltas y más vueltas en su despacho, intentando adivinar la estrategia de su rival. Si logra descifrar el enigma, habrá demostrado al mundo que Madrid es invulnerable al ataque de los medifondistas magrebíes.

Sabido es que el azar siempre interviene en este tipo de eventos. Y ésta no iba a ser una ocasión distinta, así que, tras el ataque a un ‘tanque’ rebelde, un grupo de maratonianos registra el cadáver del teniente Grillo, oficial al mando. En uno de los bolsillos de su guerrera aparece la orden de operaciones del general Lloz:

Ascenderemos por una vereda estrecha al lado de la fuente que hay junto a la carretera, una subida de unos 250 metros. Luego bajaremos por un cortafuegos recién arado. De ahí treparemos al Cerro Morán, unos 150 metros que se hacen largos porque es mucha la inclinación. Arriba haremos un círculo por un camino de bajada para volver casi al inicio, desde donde giraremos a la izquierda para cruzar la carretera de Garabitas y ascender, de nuevo en pendiente, al otro lado, llegando casi hasta el mirador del estanque. En la bajada de la cuesta del general Feísimo, giraremos a la izquierda antes de llegar a la base de la cuesta del Cross Universitario, de unos 200 metros, desde donde llegaremos sin pausa hasta la plataforma del Cerro Garabitas, objetivo definitivo para situar las baterías y bombardear la ciudad con nuestros invencibles mediofondistas hasta que no quede en ella un solo maratoniano.

¿Llegará la orden de operaciones al despacho del coronel Delgado a tiempo de detener el ataque? ¿Logrará imponer el general Lloz su perversa ideología mediofondista en una ciudad tradicionalmente maratoniana? ¿Quedará demostrado de una vez por todas que el comandante Matraco se ha equivocado de bando? ¿Aceptará el orgulloso capitán Txunda que una mujer le dé órdenes en combate?

Y lo que es más importante: ¿será capaz el Bus de aguantarse la risa cuando les vea a todos ellos aparecer por el cerro Garabitas con cara de estar haciendo algo tan sumamente importante como es machacarse… pa’ na’?

 

 



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