Colaboraciones 2009 - Página 4

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Colaboraciones 2009
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Tapiero ScopSCOP

El jueves pasado llegué tarde a casa y entre ponerme a escribir la crónica, descargar las fotos, subirlas y todo lo demás que aquí no pienso contar se me fue el santo al cielo y me dieron las tantas.

Para evitarlo he pensado escribir la de hoy por anticipado, por lo que aprovechando la ausencia de reuniones
Smile <!--[if !vml]--><!--[endif]-->y la tranquilidad del hogar a estas horas me he puesto a ello, es un poco surrealista pero teniendo en cuenta que debía estar echando una cabezadita en lugar de trabajando...

Cuatro mil al pino

Pues eso que no es lo mismo todo junto que separado, llevo varios días oyendo hablar del jueves 4, que si cuatro mil pinos, que si cuatro al pino y el resto dónde puedan, en fin con tanta confusión lingüística no he sabido que tipo de preparación técnica me convenía para hoy.

Porque claro, si son cuatro mil pinos y vamos unos 60, pongamos por caso, salimos a 66,66 pinos per cápita y eso, aparte de ser muchos pinos per cápita, hubiera exigido que menos que un par de sesiones en el gimnasio para fortalecer los miembros superiores que en mi caso son inferiores a los inferiores propiamente dichos.

Y si es cuatro al pino y los otros 996 dónde puedan me da que tendría que haber practicado con frenesí el juego de las cuatro esquinas y eso hubiera requerido que menos que un par de sesiones en el gimnasio para fortalecer los miembros inferiores que en mi caso son superiores a los superiores propiamente dichos.

Sin embargo acabo de conectarme por enésima vez a ver si por fin podía comprender las aviesas intenciones que se esconden tras un título tan confuso y veo que ni vamos a convertirnos en aizcolaris mesetarios ni vamos a jugar al corre que te pillo esquinero sino que vamos a tener que esquiar o, mucho peor, escalar una montaña con el vértigo que a mi me dan las alturas a partir del tercer piso porque resulta que después de tanto rollo se trata de un cuatro mil alpino.

Como me gusta saber a que debo enfrentarme para decidir la estrategia de huida idónea en cada caso, he acudido a fuentes generalmente bien informadas y resulta que en los Alpes hay sesenta y siete picos que superan los cuatro mil, no uno ni dos… sesenta y siete.

Como quiera que el tal Lloz, que para estas cosas de los jueves empieza a mostrarse un tanto sibilino, no nos ha dicho claramente cual de ellos tendremos que acometer la duda me corroe desde primeras horas de la mañana.

¿Qué hubiera debido hacer, subir el Mont Blanc, esquiar en el Jungfrau, asomarme a los precipicios del Aiguille de Rochefor o tirarme en parapente desde el Grand Paradiso…?, ni idea, lo de encontrar una aguja en un pajar parece un juego de niños al lado de este problema.

Yo por si acaso me llevo un melón y si eso les espero a que bajen de la montaña, iba a decir cual Mahoma pero no me atrevo.


 

 

Tapiero Jabo Jabo

II.- UNA TONELADA

La cosa se había venido fraguando desde la madrugada anterior: Un escalofrío me sacó de la cama prisionero del pánico. Estaba huyendo tras haber asesinado a alguien, posiblemente un niño o un anciano indefenso. Nadie me perseguía, pero aun así corría desbocado tratando de esquivar el hachazo de la culpa.

Bebí cuanto pude para taponar el desasosiego y me volví a la cama.

Luego vino la Tapia, con su charla, y tal. Nada presagiaba lo que después aconteció, porque todo eran saludos y sonrisas; algo siniestras, tal vez, aunque eso no lo supe hasta más tarde. El mal estaba hecho, y de nuevo asomó el terror con su máscara de farsa gastronómica. “Así pues”, dijo el maestro, “si cogemos un cadáver, colgamos de su tendón de Aquiles una tonelada de peso y le ponemos entre los labios cincuenta mililitros de una bebida azucarada, el cadáver no sólo lo soporta sin inmutarse sino que incluso resucita”. Una gota de sudor frío me recorrió la espina dorsal. Como de costumbre, Lloz dibujó en su rostro una mueca tan ambigua como feroz.

Y faltaba el cuatro mil alpino.

Traté de olvidar las sombras de tanto mal augurio, y creo que lo conseguí durante un par de kilómetros. Sólo faltaban unos trescientos metros para llegar a la Tapia cuando la curva de la guadaña me nubló la vista. Iba solo. Delante, Serafín, Porfirio y Pepe eran una estela imposible de seguir. Medio metro detrás, la respiración de Promesa, suave y serena como la hoja de una cuchilla recién afilada, me iba helando la espalda.

No pude evitarlo: el muerto era yo mismo, y ahora no había forma de huir. Ahora me iban a colgar una tonelada de barro y angustia en cada pierna, y así tendría que aguantar otro kilómetro. El colapso fue inmediato: Promesa me pasó sin despeinarse, y un segundo después vi el perfil asesino de Malagueta. Estaba claro: iba a pagar mi crimen en el peor momento y en el escenario más cruel.

El resto no es más que la crónica de un funeral de tercera. Seguro que la quesada de Bruguera me habría resucitado, pero esta vez no pude quedarme al post.
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Tapiero PorfirioPorfirio

VEINTE MINUTOS

Diario riguroso de la mañana

 

Madrid, 4 de junio de 2009


El rincón de Javi Lozano

Amigos corredores (amigas también, claro, aunque seais menos), ¿qué tal os va? He recibido un aluvión de cartas y mensajes en estas últimas semanas, y todas muestran una semejante preocupación por un concepto nuevo que está abriéndose paso en el mundo del corredor. Sois muchos los que me abordáis a la salida de una carrera, o del metro, o escribís comentarios en mi blog con lo mismo: prio-cep-ción. ¿Qué es al priocepción?, esa palabreja que tanto os inquieta: "Javi que si la priocepción por aquí que si la priocepción por allá", "qué dice mi colega que a ver si va a ser de la priocepción que no rindo en las series", que si el otro "no la lleva ajustada", que en el Runners lo he leído y no me aclaro, que si tal y cual y pascual.
Prio-cep-ción. Habría mucho que decir al respecto, muchos matices y nociones técnicas que no vienen al caso y para cuya explicación este periodicucho no me da espacio suficiente. Pero en lo esencial, es que la propia palabra lo dice, lo lleva dentro (aunque en latín): "prio", de "antes" y "cepción", de "ligamento". Es decir, lo que está antes del ligamento. La "concepción", es la unión (liga) de los gametos, la "decepción" es cuando no se han ligado (porque no se ha ligado), y suma y sigue.
Lo que está antes del ligamento, la priocepción, es la "fascia lata", de la que seguro, amigo corredor, habrás oído hablar. Anda que no da la lata la fascia lata. A ver quién de vosotros no ha sufrido, al empezar a correr, con la fascia dichosa. Ímpetu exagerado al inicio de nuestra vida nueva de corredor, falta de hidratación (la fascia lata quema como las astillas y hay que humedecerla como a las plantas) y estiramientos inadecuados, pueden llegar a provocar una periostinosis, que no periostitis, que solo les pasa a los niños. ¿Os suena, verdad? Y eso cuando se ha demostrado que la fascia lata aguanta tela: hasta varios camiones IVECO puedes colgar de la fascia, y oye, como el que silba. Pues bien, amigo corredor, también se ha demostrado - por parte un equipo de investigadores coreanos- que el mejor remedio para la periostinosis de la fascia lata es insertarse un caramelo en el cielo de la boca para que así, de súbito y sin intermediación metabólica, llegue una cantidad de glucosa al cerebro suficiente como para activar el mecanismo irrigador. Repito, un caramelo bien apretado antes de salir a entrenar o a competir, y ya notarás enseguida que alegre se te pone la fascia. ¿Os ha quedado claro el concepto? Espero que sí. Ea, que los veinte minutos ya no me dan para más. Hasta la próxima amigo corredor (y amiga, claro).

Nota a pie: Javi, espero que admitas esta licencia jocosa de un comentario tuyo que, como siempre, me ha hecho muchísima gracias. La anterior tontada es en el fondo un homenaje a ti, a una amistad tapiera de ya algunos años
Wink

 

 

 




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