El Autobús de Garabitas

Puede que sea un viejo concepto en el deporte popular; pero hasta hace pocos años pocos corredores se atrevían a aceptar su condición física en un momento de su vida deportiva. En ocasiones, es el cansancio y en otras, la aparición de

las tan temidas lesiones, lo que nos hace apartarnos de los compañeros de viaje, para retroceder a los puestos de retaguardia en cualquier carrera. Sin embargo lo peor en estos casos es caer en el “autoengaño” y creer que mantener el tipo, a costa de grandes sacrificios, nos reportará algún beneficio. ¡Nada más lejos de la realidad! El organismo se revela contra todo esto y reacciona de manera contraria a nuestros deseos, provocando un sinfín de señales en cadena que cada uno debe saber interpretar. Me estoy refiriendo a las sobrecargas, bajadas de defensas, lesiones del aparato locomotor, estados de ansiedad y depresión... e incluso alteraciones del sistema cardiorrespiratorio. Analizar estas señales y adoptar una actitud conservadora mientras aparecen, es lo que puede dar continuidad al estado de bienestar y a la recuperación de cada situación patológica.

El invento del “Autobús de Garabitas” es una mezcla de sentimientos en gente que quiere hacer un mismo viaje con un destino concreto y final feliz. A él se unen corredores que tratan de expresarse de una manera diferente o simplemente iniciarse en este deporte, con la ayuda de un pequeño colectivo sin ansias competitivas. El resultado del invento es encontrar la realidad de uno mismo y partir de una base puramente fisiológica, en la que el organismo se va adaptando poco a poco en el deporte de la carrera a pie. Es por tanto beneficioso para todo aquel corredor iniciado y como no, para aquel veterano, que cansado de haber limado sus cartílagos en múltiples carreras, encuentra en este “autobús” el lugar idóneo para seguir desarrollando la actividad que tanto le gusta.

Se nos ha visto en muchas carreras en puestos de retaguardia, con el alborozo típico de gente alegre y expresiva, que al ir restando “ansiedades” en los participantes de las distintas carreras, estos se sumaban a la fiesta para acabar en Meta con una sensación distinta a la que habían comenzado. Esa es nuestra filosofía y es la que queremos compartir, por ser algo distinto y placentero, en la que tiene cabida todo aquel que desee sentirse a gusto en la realización de un acto en su vida deportiva.

Nos tendréis siempre que hagamos un viaje

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